Modales exquisitos, buena conversación, gran memoria, detallista… así era yo. Así fui en otro tiempo, otro tiempo en el que era admirado, querido, amado, respetado y venerado por muchos. Hace tiempo, mucho tiempo, demasiado tiempo, más tiempo del que cabría imaginar y menos aún del que se podría esperar.
No se dónde me encuentro. Apenas puedo ver una tenue luz a través de mis párpados, no estoy ciego. Apenas puedo oír leves susurros, no estoy sordo. Noto calor en el estómago, sequedad en mi boca, lágrimas en mis ojos, al menos tengo todo ello. Poco a poco empiezo a dejarme llevar por un camino fácil, necesito descansar, no se de que, pero el sueño me vence…
Abro los ojos, la luz del sol me deslumbra. Que Sol tan maravilloso que calienta mi piel desnuda. ¿Por qué demonios estoy desnudo? Me pica la nariz, extiendo mis brazos, están enteros, me rasco, no hay nada mejor que rascarse cuando te pica. Estiro mis piernas y me levanto ¿dónde cojones estoy? Una pared de ladrillos, otra en frente, otra detrás, ah, sólo hay tres, la calle me espera. ¿Pero qué hago aquí? Unos pantalones a mi lado, casi de mi talla, un poco grandes, pero no pasa nada, mejor rapero que desnudo.
No estoy descalzo, curioso, sin ropa pero con zapatos, y tienen pinta de caros ¿seguro que son míos? Salgo a la calle. Interesante, coches y más coches. Mucha gente ¿hora punta? Un par de mujeres me miran, debo ser guapo, o ridículo… Mi cabeza me da vueltas, intento buscar una explicación lógica a esta situación absurda. Seguiré caminando, a la izquierda, algo me dice que encontraré explicaciones por ahí.